Rutas por D.O. Ribera del Duero

Los antiguos pobladores de la Denominación de Origen Ribera del Duero ya lo sabían. Esta tierra inimitable produce algo inimitable.

La Historia de la Ribera del Duero ha ido paralela a la unión de la viña y el vino, al fruto de unas cepas que marcan su paisaje, la personalidad de sus gentes y su cultura. Durante la vendimia de 1972 fue descubierto en Baños de Valdearados un mosaico romano de 66 metros cuadrados, considerada la pieza con alegorías báquicas más grande de la Península.

La Denominación de Origen, tal como hoy la conocemos, surge tras la iniciativa de una serie de viticultores y bodegueros preocupados por impulsar los viñedos y la calidad de los caldos de la Ribera del Duero.

El primer Acta que se recoge en los libros del Consejo Regulador data del 23 de julio de 1980, fecha en la que este Organismo actuaba con carácter provisional. Dos años después, el 21 de julio de 1982, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación otorgó a la Ribera del Duero la Denominación de Origen y aprobó su primer Reglamento.

Desde entonces, la puesta en marcha de nuevas prácticas de cultivo, la introducción de las más modernas tecnologías para la elaboración del vino y los rigurosos procesos de control aplicados desde el Consejo Regulador han hecho de la Ribera del Duero un sinónimo de calidad.

La Denominación de Origen Ribera del Duero está situada en la meseta norte, Burgos, Segovia, Soria y Valladolid acompañan en su viaje al río Duero, a través de un lazo que une a más de 100 pueblos extendidos a lo largo de una franja vitícola de unos 115 km.

D.O. Ribera del Duero

Características

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Ven y Ribérate

El tiempo y el legado de la naturaleza han dotado a toda la zona de un suelo excepcional para el cultivo de la vid. La pluralidad del tiempo marca contrastes imprevisibles que alteran el curso normal de los viñedos, dándoles un carácter y fuerza que los hace únicos.

El clima es mediterráneo con carácter continental. Con un promedio moderado-bajo de lluvias al año, veranos secos e inviernos largos y rigurosos, con acusadas oscilaciones térmicas a lo largo de las estaciones. Son, precisamente estas oscilaciones las que van a ayudar a la uva a desarrollar una piel fuerte, capaz de soportar las inclemencias del tiempo para proteger el fruto hasta la vendimia.

Los suelos cuentan con sedimentos de arenas limosas o arcillosas, con alternancia de capas calizas e incluso calcáreas. La cuenca ribereña presenta ondulaciones en su paisaje, pequeñas colinas erosionadas por la influencia del río, con cotas que van desde los 911 metros de altitud en los páramos hasta los valles que discurren junto al río.

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Región

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Superficie

Ribera del Duero es una denominación de origen a la que se acogen viñedos localizados en Castilla y León (España), dentro una franja de la cuenca del río Duero, de unos 115 kilómetros de longitud y 35 de anchura, situada en la confluencia de las provincias de Soria, Burgos, Segovia y Valladolid.

Comienza aproximadamente por el este en San Esteban de Gormaz y se extiende hasta Quintanilla de Onésimo en el oeste. A finales de 2005, los cultivos de la zona constituían aproximadamente el 2% de toda la extensión dedicada al cultivo de la vid en España.

En la actualidad comprende una superficie de viñedo inscrita de 22.530 Has.

Los Ribera tienen un denominador común: la uva Tempranillo. Bajo el nombre de Tinta del País o Tinta Fina se ha dado a conocer un fruto autóctono propio de la Ribera del Duero, que aporta el color, el aroma y el cuerpo para que nuestros vinos sean irrepetibles. Junto a la Tempranillo, el Consejo Regulador permite otras variedades: tintas como Cabernet-Sauvignon, Merlot, Malbec y Garnacha Tinta o la única blanca autorizada, la Albillo o Blanca del País. Son seis variedades de uva para un sabor excepcional e inconfundible, que marca la calidad en cada botella.

En la Ribera hay un vino para cada persona y para cada ocasión.
Según detalla el Consejo Regulador, las específicas condiciones climatológicas que caracterizan el cultivo de la vid en La Ribera del Duero, tienen gran influencia a lo largo del ciclo vegetativo de las viñas, desempeñando un papel fundamental en el desarrollo de la planta y la maduración de la uva. De estas condiciones climatológicas especiales depende la calidad del vino.

En líneas generales la climatología de la Ribera del Duero se caracteriza por una pluviometría baja-moderada, entre 400 y 600 mm de lluvia al año, que unida a sus veranos secos y sus inviernos largos y fríos con acusadas oscilaciones térmicas a lo largo de sus estaciones, le enmarcan dentro de un clima mediterráneo cuyo carácter principal es la continentalidad.

En cuanto al suelo, la Ribera del Duero se localiza en la meseta septentrional de la Península Ibérica, formada por un antiguo zócalo arrasado y, en parte, recubierto por sedimentos terciarios. El mayor volumen de estos sedimentos está constituido por capas más o menos lenticulares de arenas limosas o arcillosas, y destaca la alternancia de capas, tanto de calizas como de margas e, incluso, de concreciones calcáreas.

La cuenca ribereña, formada durante el Mioceno, presenta niveles horizontales, suavemente ondulados, limitados por la erosión diferencial, y convertidos hoy al estado de penillanura. El relieve de la zona oscila entre las lomas interfluviales, con cotas de 911 metros, y los valles, con una altura topográfica situada entre los 750 y 850 metros.

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Cultivo

D.O. Ribera del Duero

Topografía

La Ribera del Duero se localiza en la gran meseta septentrional de la Península Ibérica, formada por un gran zócalo antiguo arrasado y, en parte, recubierto por sedimentos terciarios. El mayor volumen de estos sedimentos está constituido por capas más o menos lenticulares de arenas limosas o arcillosas, y destaca la alternancia de capas, tanto de calizas como de margas e, incluso, de concreciones calcáreas.

La cuenca ribereña, formada durante el Mioceno, presenta niveles horizontales, suavemente ondulados, limitados por la erosión diferencial, y convertidos hoy al estado de penillanura. El relieve de la zona oscila entre las lomas interfluviales, con cotas de 911 metros, y los valles, con una altura topográfica situada entre los 750 y 850 metros.

Las específicas condiciones climatológicas que caracterizan el cultivo de la vid en la Ribera del Duero, tienen gran influencia a lo largo del ciclo vegetativo de las viñas, desempeñando un papel fundamental en el desarrollo de la planta y la maduración de la uva. De esas especiales condiciones depende, en gran medida, la calidad de los caldos obtenidos.

La climatología de la Ribera del Duero se caracteriza, en líneas generales, por una pluviometría moderada-baja (400-600 mm como promedio de lluvia al año) que, unida a sus veranos secos e inviernos largos y rigurosos y con acusadas oscilaciones térmicas a lo largo de las estaciones, la enmarcan dentro de un clima mediterráneo cuyo carácter primordial es la continentalidad.

El frío intenso retrasa el brote de la vid. Los bruscos cambios de temperatura entre el día y la noche estivales, provocan un perfecto equilibrio del fruto durante su maduración. En otoño se recoge una uva de magnífica calidad.

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Clima

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Tipos de vino

Los tipos de vino amparados por la Denominación de Origen Ribera del Duero son tintos y rosados, presentando una graduación mínima de 11,5 y 11º respectivamente. Para emplear el distintivo de la D.O. son sometidos a un proceso de calificación por el Consejo Regulador.

Vino Tinto: Elaborado con un mínimo del 75% de variedad Tempranillo, en todo caso el 95% de la uva empleada debe ser Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Merlot y Malbec. Las uvas Garnacha y Albillo están permitidas, pero en pequeñas cantidades.

  • Tinto Joven. Sin permanencia en madera, con un paso inferior a 12 meses por barrica. Se comercializa pocos meses después de la vendimia.
  • Tinto Crianza. 12 meses al menos en barrica de roble. Se comercializa con posterioridad al 1 de octubre del segundo año, tras la vendimia.
  • Tinto Reserva. 36 meses de envejecimiento entre barrica y botella, mínimo 12 de ellos en barrica, para comercializarse después del 1 de diciembre del tercer año, tras la vendimia.
  • Gran Reserva. De excepcional calidad gracias a los 60 meses, al menos, de envejecimiento, 24 de ellos en barrica y luego 36 en botella. Llega al mercado después del 1 de diciembre del quinto año, tras la vendimia.

Vino Rosado: Elaborado con un mínimo del 50% de las variedades de uva tinta citadas. Puede degustarse poco tiempo después de la vendimia.

Cada botella de Ribera del Duero es exclusiva. Su interior alberga un vino inimitable que ha superado rigurosos controles antes de llegar a los consumidores.

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero avala con su sello y una contraetiqueta numerada la autenticidad y calidad de los vinos amparados. Estos distintivos permiten garantizar, de la forma más segura y fiable, su producción y comercialización. Cada contraetiqueta de la Denominación de Origen Ribera del Duero aporta una serie de medidas de seguridad que hacen prácticamente imposible una reproducción ilícita de la misma.

Existen cinco contraetiquetas diferenciadas mediante un código de color para cada tipo de vino.

La nueva imagen institucional de la D.O. Ribera del Duero se ha adaptado a los dos formatos de contraetiquetas existentes: uno mayor, cuadrado, y otro más pequeño, rectangular, para que cada bodega elija el que más le convenga.

La Denominación de Origen, tal como hoy la conocemos, surge tras la iniciativa de una serie de viticultores y bodegueros preocupados por impulsar los viñedos y la calidad de los caldos de la Ribera del Duero.

El primer Acta que se recoge en los libros del Consejo Regulador data del 23 de julio de 1980, fecha en la que este Organismo actuaba con carácter provisional.
Dos años después, el 21 de julio de 1982, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación otorgó a la Ribera del Duero la Denominación de Origen y aprobó su primer Reglamento.

Desde entonces, la puesta en marcha de nuevas prácticas de cultivo, la introducción de las más modernas tecnologías para la elaboración del vino y los rigurosos procesos de control aplicados desde el Consejo Regulador han hecho de la Ribera del Duero un sinónimo de calidad.

Es necesario remontarse nada menos que 2.500 años para encontrar la primera referencia vinícola de la zona: en el yacimiento vacceo de Pintia, en el término de Padilla de Duero, pedanía de Peñafiel, se identificó la presencia de residuos de vino, que confirma que ya entonces se conocía y se consumía, al menos en cantidades suficientemente significativas.

Los romanos dejaron vestigios del cultivo de la vid y elaboración del vino en la Ribera del Duero a través de obras de arte como el mosaico romano de más de 60 metros cuadrados en honor al Dios Baco, considerado el más grande la península. Esta maravilla fue descubierta por viticultores durante la vendimia de 1972 y está considerada como Conjunto Histórico Artístico. Lamentablemente, el Yacimiento sufrió en 2011 un expolio y robo provocando un daño irrevocable en tan bella pieza.

Son muchos los monumentos que incluyen referencias al vino: racimos de uvas en capiteles de iglesias, nombres de templos como el Monasterio de La Vid o patronas como la Virgen de las Viñas, de Aranda de Duero.

Y cómo no, la multitud de barrios de bodegas subterráneas y lagares, presentes en la mayoría de pueblos, como el de Atauta, el más grande de la Ribera del Duero y probablemente uno de los más grandes de España, o como el de Moradillo de Roa, actualmente en rehabilitación con un interesante proyecto turístico para su conservación.

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