Rutas en D.O. Terra Alta

La zona vinícola más meridional de Cataluña está situada entre el río Ebro y las tierras del Matarraña (Aragón).  Las sierras prelitorales calizas de Pàndols, Cavalls y los Puertos presiden un paisaje,.

La zona de producción y elaboración de la DO “Terra Alta” (DOTA) comprende los 12 municipios de la comarca de la Terra Alta. Su paisaje es espectacular y típico del mediterráneo interior, mantiene todas las características de un terruño de interior próximo al Mar Mediterráneo: sierras (cordilleras) calcáreas prelitorales (Ports d’Horta, sierras de Pàndols y Cavalls), pequeños ríos (el Algaras y el Canaletes), montañas de roca conglomerada, bosques de encina y pino blanco y, sobre todo, suelos agrícolas teñidos de los típicos cultivos mediterráneos: almendro, viña y olivo. Dentro de este marco, se deben añadir tres unidades de paisaje de interés agrícola muy diferenciadas: la Plana, el Altiplano y los Valles.

D.O. Terra Alta

Ruta por D.O. Terra Alta

D.O. TERRA ALTA

Características

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Región

El área de producción y vinificación de la DO “Terra Alta” (DOTA) está situada al sur de Cataluña, entre el río Ebro y las fronteras de Aragón e incluye los 12 municipios de la comarca de Terra Alta. El paisaje tiene todas las características de una región interior cercana al mar Mediterráneo: cordillera de piedra caliza pre-costera (Ports d’Horta, montañas Pàndols y Cavalls), pequeños ríos (l’Algars i el Canaletes), montañas conglomeradas rocosas, encina y bosques de pinos blancos y, sobre todo, el suelo agrícola de color por la agricultura típica mediterránea: viñedos y almendros y olivares. Aquí debemos agregar los tres paisajes agrícolas que están claramente definidos: las llanuras, mesetas y valles.

La Terra Alta es constituida por un conjunto de tierras elevadas situadas en el margen derecho del Ebro. Es una comarca formada por doce municipios de una gran variedad paisajística. El nombre de Tierra Alta le viene por esta situación de territorio despegado respecto a las comarcas vecinas de la Ribera d’Ebre y del Baix Ebre. La Terra Alta es una comarca sin ríos importantes, de hecho sólo toca el curso del Ebro en la punta del extremo norte, en la confluencia con el Matarraña, en pleno embalse de Ribarroja.

La comarca de la Terra Alta se organiza en torno a Gandesa, jefatura comarcal. Los límites comarcales actuales son los mismos que se definieron en 1936 y posteriormente en 1987. Se extiende por una superficie de 743.36 km² y tiene una población de 12.943 habitantes.

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Superfície

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Cultivo

La vid se cultiva en terrazas,a menudo naturales, con varias pendientes (planas y costeros) o en bancales. Se concentra, especialmente, en el tercio central de la zona de producción, entre 350 y 550 metros de altitud. El suelo de cultivo es en general de texturas medias, con buen drenaje, de profundidad variable, rico en caliza y muy pobre en materia orgánica.

Generalmente, los suelos de conreo presentan texturas medianas. Sus denominadores comunes son su riqueza en roca calcárea y su pobreza en materia orgánica. El catálogo de suelos de la DOTA clasifica hasta 17 perfiles, de los que destaca el valor vitícola y enológico de los “panales”, acumulaciones de sedimentos eólicos pero con un carácter menos calcáreo.

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Topografía

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Clima

La vid se cultiva en terrazas,a menudo naturales, con varias pendientes (planas y costeros) o en bancales. Se concentra, especialmente, en el tercio central de la zona de producción, entre 350 y 550 metros de altitud. El suelo de cultivo es en general de texturas medias, con buen drenaje, de profundidad variable, rico en caliza y muy pobre en materia orgánica.

Las características principales de sus vinos son: la mediterraneidad de su terruño y el predominio de las variedades de uva tradicionales, recomendadas por el Consejo Regulador. la Garnacha blanca tiene un peso excepcional y su elaboración es la que mejor expresa el terruño y la cultura de DO “Terra Alta”. Hay que recordar que disfrutan de un distintivo de garantía específico, el “Terra Alta Garnatxa blanca”.

El distintivo de garantía específico “Terra Alta Garnatxa blanca” está reservado para los vinos blancos elaborados exclusivamente con la variedad de uva Garnacha blanca y con una calificación mínima de “Muy bueno”. Con este sello el Consejo Regulador reconoce un nivel superior de singularidad y calidad, exigiendo así la excelencia vitivinícola de la DO “Terra Alta” y ofreciendo un producto exclusivo.

Los vinos que lucen este sello están sujetos a los mismos procedimientos de control de la calidad y trazabilidad y de certificación que los “Terra Alta”. Las exigencias específicas también están recogidas en el Pliego de Condiciones. Además de garantizar la composición monovarietal (100% Garnacha blanca), los vinos deben acreditar una calidad sensorial equivalente como mínimo de 80/100 puntos. Así pues, y por lo que al etiquetaje se refiere, es obligatoria la designación de la variedad, la cosecha y, por supuesto, el distintivo de garantía específico que expide el Consejo Regulador.

Los “Terra Alta Garnatxa blanca” se distinguen por su color amarillo, con matices que van des pálidos hasta dorados, una nariz sutil y sobretodo por la alta intensidad de sabores en boca. Un color y un sabor que, alejado de los estereotipos, no renuncian a la autenticidad que le confiere su origen mediterráneo.

Se elaboran blancos, rosados, tintos y hasta 4 tipos de vinos de licor (mistela blanca, mistela negra, rancio y vino dulce natural). Las particularidades que se pueden apreciar están claramente marcadas por esta mediterraneidad y fundamentalmente son: el predominio de las variedades tradicionales, más expresión en boca que en nariz y destacable persistencia en la cata.

La Garnatxa blanca, la Garnatxa negra y la Garnatxa peluda son las variedades de uva predominantes. Juntamente con el Macabeu, la Parellada y el Samsó suman tres cuartas partes de la superficie de conreo. En respeto al resto de variedades de uva clasificadas en la DOTA, en carácter general, las características del terruño hacen que sean de época de maduración mediana y tardía las que permiten desarrollar la viticultura característica de la zona de producción.

Fruto de estas interacciones con el terruño y la cultura vitícola, en la mayoría de las cosechas, la práctica de la viticultura en la DOTA es amiga del entorno y la vendimia se caracteriza por presentar un estado fitosanitario óptimo, una uva madura y un gran valor enológico para la elaboración de los vinos protegidos.

La singularidad de los “Terra Alta” se debe a la condición de “mediterráneo de interior” del terruño vitivinícola, el predominio de las variedades tradicionales y la existencia de una cultura vitivinícola con identidad propia. Este vínculo y las características que definen la calidad del vino están recogidos en el Pliego de Condiciones de la DO “Terra Alta”.

La garantía de los “Terra Alta” está determinada por el Consejo Regulador mediante un sistema básico de autocontrol de la calidad en cada lote del producto, así como el seguimiento de la trazabilidad desde la vendimia hasta la botella. Además, una auditoría anual certifica que cada bodega cumple con el Pliego. La protección otorgada se extiende a 8 tipos de productos: vino blanco, vino rosado, vino tinto, hasta cuatro vinos de licor y un vino espumoso de calidad. El sello que garantiza el origen y la calidad de cada lote es el DISTINTIVO DE GARANTÍA, una etiqueta numerada que debe figurar en cualquier botella o envase del producto que mencione la condición de Denominación de Origen “Terra Alta”.

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Tipos de vino

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Denominación de Origen

Posiblemente, todo el mundo coincide en destacar que la fuerza y el carácter son las principales virtudes de estos vinos. Dicho de otro modo, los “Terra Alta” son vinos con cuerpo y alma.

La DO “Terra Alta” fue reconocida provisionalmente el año 1972. Juntamente con Alella, Conca de Barberà, Empordà, Penedès, Priorat y Tarragona, es una de las siete denominaciones de origen históricas de Cataluña. La tradición en la producción desde tiempos inmemoriales, unos municipios con vida e identidad vitivinícola propia, el patrimonio familiar de viñas y bodegas –muchas veces asociado al cooperativismo, la pasión, la humildad y el esfuerzo en el trabajo- son las características más destacables de las costumbres que las mujeres y los hombres intentan expresar a través de los vinos “Terra Alta”.

Posiblemente y a pesar de la importancia y la calidad de los vinos tintos, el testimonio más evidente de esta cultura se debe buscar en el vino blanco. Durante la primera mitad del siglo XIX, el célebre escritor Joan Perucho, e incluso Pablo Picasso, sabían que los vinos de la Terra Alta se distinguían entre vírgenes o brisados (estos últimos obtenidos por la fermentación de uva blanca, entera y pisada), ambos blancos. Y según palabras de Jaume Ciurana, estos vinos sobrevinieron “proverbiales”. Y memorables, la mayoría, en el imaginario catalán.

Recientemente, a mediados de los 90, la profesionalización del sector vitivinícola y la incorporación progresiva de la excelencia en esta cultura están haciendo de la DOTA un distintivo en constante evolución y refinamiento. Una marca de referencia para quien busque complacerse en la cultura del vino sin renunciar al sabor y al espíritu.

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